Ciclos Toledo: el sueño de un ciclista hecho taller en Viana

HISTORIA DE EMPRENDIMIENTO DE TEDER

El ciclismo ha sido parte de la vida de Iñaki Toledo desde niño. Tras años de experiencia en mantenimiento, abrió su propio taller en Viana: Ciclos Toledo, un espacio donde reparan, venden y asesoran sobre bicicletas, combinando pasión y profesionalidad. Hablamos con él sobre su trayectoria, los retos de emprender en un pueblo y la satisfacción de dedicarse a lo que siempre ha querido.

¿En qué consiste tu negocio?

Mi negocio es Ciclos Toledo, una pequeña tienda-taller ubicada en Viana, un pueblo de unos 4.000 habitantes. Es un espacio muy ligado al mundo de la bicicleta y, sobre todo, muy centrado en el trabajo de taller y la reparación.

La mayor parte de mi actividad consiste en reparar y poner a punto bicicletas. Es el corazón del negocio y lo que ocupa la mayor parte de mi día a día. Además, en la tienda también tengo una pequeña selección de accesorios —cascos, zapatillas y equipamiento—, algunas bicicletas de la marca Conor y de otras marcas, y servicio de alquiler de bicicletas para quienes quieren disfrutar de un paseo o conocer la zona sobre dos ruedas.

Una de las cosas que más me gusta de este trabajo es que cada bicicleta tiene su historia. Aquí puede entrar desde una bicicleta muy moderna, con cambios electrónicos o motor eléctrico, hasta bicicletas antiguas con muchos años de vida. Hace poco, por ejemplo, vino una mujer con una bicicleta de más de 60 años que quería restaurarla. Ese tipo de trabajos también forman parte del encanto de este oficio.

¿Qué servicios o productos ofreces?

El servicio principal de Ciclos Toledo es la venta, reparación y mantenimiento de bicicletas.

Además, también ofrezco venta de accesorios relacionados con el ciclismo, como equipamiento, cascos o componentes, así como productos de alimentación deportiva pensados para personas activas. En la tienda también se pueden encontrar camisetas casual inspiradas en el mundo de la bicicleta.

Por otro lado, también contamos con servicio de alquiler de bicicletas, pensado especialmente para familias o personas que quieren disfrutar de un paseo por la zona de una forma tranquila y diferente.

La idea es que la tienda sea un pequeño punto de encuentro para quienes disfrutan de la bicicleta, ya sea como deporte, como afición o simplemente como forma de ocio.

¿Cuál es tu formación en el ámbito de la bicicleta?

Aun así, la mecánica de las bicicletas ha evolucionado mucho en los últimos años, con cambios electrónicos, frenos hidráulicos o bicicletas eléctricas. Por eso también he realizado formaciones presenciales en Madrid y cursos online de distintas marcas, que enseñan cómo montar y ajustar sus componentes. En este sector siempre aparecen novedades, así que es importante seguir aprendiendo y estar al día.

¿Quién eres y cómo surge tu historia de emprendimiento?

Mi relación con la bicicleta viene de muy lejos. Empecé a competir con siete años y en mi familia siempre ha habido mucha afición por este deporte. Mis hermanos y yo corrimos en bicicleta y mi padre también estaba muy vinculado a este mundo.

Durante años trabajé en mantenimiento, algo que también me ayudó mucho en la parte técnica. La idea de montar mi propio taller llevaba tiempo rondándome la cabeza, pero el momento llegó en 2024, después de una lesión en el hombro que me obligó a parar unos meses. Ese tiempo me hizo reflexionar y decidí apostar por mi propio proyecto.

El nombre de la tienda también tiene una historia.

Sí. Quería que el nombre tuviera un significado personal. Al principio pensé en algo más informal, pero al final elegí Ciclos Toledo como homenaje a mi familia y a la tradición ciclista que siempre hemos tenido.

¿Cuáles son los pros y contras de emprender en un entorno rural?

Lo mejor es poder trabajar en algo que te gusta y tener un trato cercano con la gente. Es muy gratificante ver cómo un cliente se marcha contento con su bicicleta arreglada. El reto es que, al ser un pueblo pequeño, hay que esforzarse para darse a conocer y atraer clientes también de los pueblos cercanos.

¿Qué te diferencia de otras tiendas?

Principalmente el trato cercano y directo. Aquí el cliente habla directamente conmigo, que soy quien repara la bicicleta. También intento mantener precios competitivos y dedicar tiempo a aconsejar a la gente sobre cómo cuidar su bicicleta y hacer un buen mantenimiento.

¿Quién es tu cliente habitual?

No hay un perfil único. Con el auge de la bicicleta eléctrica, ahora vienen personas de todas las edades. La mayoría son de Viana, aunque también llegan clientes de pueblos cercanos como Mendavia, Los Arcos o incluso de zonas de La Rioja y Álava.

¿Dónde podemos encontrarte?

La tienda está en el Paseo Príncipe de Viana, en Viana. También se puede contactar conmigo por teléfono o por correo electrónico de la empresa.

¿Cuál ha sido el mayor reto al emprender?

Lo más difícil fue decidirme. Durante años tuve la idea en la cabeza, pero siempre daba vueltas. Tenía un trabajo estable y eso también frena. Cuando estuve de baja seis meses fue cuando pensé: ahora o nunca. También la burocracia es complicada, hay muchísimo papeleo. Por suerte conté con la ayuda de TEDER, que me acompañó en todo el proceso.

Y algo fundamental fue el apoyo de mi familia, especialmente de mi mujer. Ella fue quien más me empujó a dar el paso.

¿De qué logro te sientes más orgulloso?

De haber cumplido mi sueño: tener mi propio taller. Algo que quería desde pequeño. Pero también me llena mucho cuando un cliente vuelve o te dice por la calle: “La bici va de maravilla”. Ese momento es muy satisfactorio.

¿A qué aspiras en el futuro?

Me gustaría ir creciendo poco a poco. Por ejemplo, introducir más productos de alimentación saludable para deportistas: arroces integrales, pastas, productos naturales… Mi objetivo ahora es seguir ampliando la clientela y que cada vez más gente de los pueblos cercanos conozca el taller.

¿Qué valoración haces del asesoramiento de TEDER?

Muy positiva. Los conocí hace años, cuando ya pensaba en emprender, y me ayudaron muchísimo con todo el proceso. El papeleo es complicado, pero ellos te orientan en todo: subvenciones, trámites, documentación… La verdad es que el trato ha sido de diez. Además, siguen en contacto y te informan de formaciones y ayudas.

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